martes, 25 de enero de 2011

Palabras


renoir


Oigo pillar mastodontes
oigo pisar pichones
el sonido es descifrado en golpes de teclado
y como juegan las hondas en un vaivén cálido
que es arpegio, soneto, sinfonía de inentendibles
gimoteo en ludos pasajeros de tarde que se clausura.

Me humilla

Desde el tórax de la bestia
veo mi silencio, solo el mío
y una arquitectura perfecta
de marfiles, solo otro cautiverio
y la tarde que se larga a otros ojos.

La soledad es una morada sin puerta y una silla frente al escritorio
y la soledad, es no poder decirla
hay demasiado tiempo, y tan poco tiempo…

Tengo este artificio de carne que suda ficciones
una estructura que quiere correr
fluidos para aliviar la sed de los peces
y unas larvas en cautiverio de mi cabeza
que carcomen lo que hace temblar las paredes.


“y la soledad, es no poder decirla” El infierno musical. Pizarnik

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